Poesías
|
Amarte
es; reconocer tu voz,
pensar
en ti, desear tu regreso;
guardar
la foto de un jardín perdido
testigo
silencioso de un encuentro.
Oír
tu corazón latir unido al mío
mirar
tus ojos claros y ver al fondo de ellos
fidelidad,
inmenso amor, ternura
y
en ocasiones, tal vez algo de celos.
Amarte
es; notar tu mano amiga
tenderse
hacia mi mano y ese beso
que
seca mis lágrimas si sufro,
que
acaricia mi frente cuando duermo.
Participar
en triunfos y fracasos,
escuchar
juntos el rumor del viento;
pasear
despacio por sendas olvidadas,
contar
estrellas, leer y escribir versos.
Amarte
es; sentir tus labios suaves
deslizarse
despacio por mi cuello,
es
abrazarte feliz y estremecida
cuando
se funde tu cuerpo con mi cuerpo.
Es
convivir contigo día y noche,
es
desterrar los malos pensamientos;
es
renovar promesas ya cumplidas,
pedir
perdón cada vez que te ofendo.
Amarte
es; el compartir contigo
tu
fe, tu Dios, tus hijos, tus recuerdos,
reír
los dos, gozar las alegrías,
enmudecer
cuando pides silencio.
Contar
los cumpleaños de ese día
que
ante el buen Dios cambiamos un sí, quiero;
perpetuar
tus flores entre un libro,
bailar
pegados baladas y boleros.
Amarte
es; soñar con ilusión
una
vejez futura con mil nietos;
una
casa en el campo, con mis rosas
o
en la orilla de un mar sereno y quieto.
Cuando
pienso en lo que hemos compartido
y
en los frutos que vamos recogiendo,
quiero
acabar mi vida junto a ti
mi
esposo fiel, mi amor, mi compañero.
A UN MAR EN CUALQUIER PARTE
Llanura
inmensa de un azul profundo,
crestas
de espuma que a encaje se asemejan;
guardián
celoso de conchas y corales,
fuente
de inspiración de amantes y poetas.
Reflexión,
paz, silencio, lejanía
busco
en tu orilla de gaviotas llena;
recuerdos
gratos que dejan añoranzas,
viento
del este que lance mi cometa.
Si
tengo que soñar, sueño contigo
como
ese pescador que en ti navega
temo
tu ira, tu furia, tu poder,
quiero
refugio si estalla la tormenta.
Surcar
tus aguas pienso cualquier día
patroneando
un velero de tres velas,
tentar
fortuna, amar la libertad,
y
esa aventura que ofrecen nuevas tierras.
Mecerme
en ti, oler, gustar tu sal,
meter
mis pies descalzos en tu arena,
imaginar
tesoros escondidos,
tratar
de oír cantar a las sirenas.
El
día que la vida se me acabe
porque
el fin de la vida siempre llega;
mi
parcela la quiero aquí, en tu orilla,
mi
testamento en estos versos queda.
EL SAUCE TRISTE
Sauce
llorón que crece en un talud
en
la orilla de un pequeño arroyuelo,
que
cruza el valle cuajado de jacintos,
de
verde musgo, de mariposas lleno.
Naciste
allí, ese fue tu destino
de
una semilla traída por el viento,
eso
no evita que en horas de amargura,
de
tus raíces te sientas prisionero.
Piensa
tan solo que amparas en tus ramas
tordos,
alondras, tórtolas y jilgueros,
en
el verano das sombra al caminante,
calor,
cobijo, cuando llega el invierno.
Ya
que el buen Dios te quiso hacer así
y
en su grandeza te puso en ese medio,
confórmate,
encuentra algún motivo,
piensa
que Dios creyó que eso era bueno.
Tener
amigos es; gozar de compañía
de
una mano tendida que no tiembla,
de
mil horas de charla intrascendente,
de
paseos sin rumbos y sin metas.
De
fiestas en común, de tardes locas,
de
reuniones, de citas que no llegan,
no
por el tiempo (que ese lleva su ritmo)
Es
la ansiedad por verlos que impacienta.
Amar
sus hijos como si fueran propios,
quedar
de acuerdo para ir a la novena,
prestar
tu ayuda aunque ellos no la pidan,
leer
sus libros, oír sus confidencias.
Es
recordarles en cada aniversario,
es
regalarles cariño a manos llenas;
es
perdonar si prescinden de tí,
y
en los momentos malos, consolar su tristeza.
Con
ese amigo que piensa como tú,
que
comparte contigo su pan y sus vivencias,
comparte
tú con él tu corazón,
tu
intimidad, tu fe, las cosas buenas!
MI CUARTO AMOR
Rubio-dorado
son sus largos cabellos,
alegre
cual ramo de cerezas,
romántica
como el almendro en flor,
con
la esbeltez de un lirio en la pradera.
Flexible
es como vara de olivo,
tierna,
callada, a veces altanera,
brillante
como el sol de mediodía,
corazón
grande y buena compañera.
Amiga
inseparable y servicial,
amante
de la danza y las letras,
le
gusta confiarme sus secretos,
su
cuerpo esparce olor a esencia de violetas.
Está
cercana a cumplir los quince años
y
añoro el día que ya tan lejos queda,
que
la llevé protegida en mi seno,
fruto
de amor, deseo de vida nueva.
Presiento
ya que el día está llegando,
en
que un galán la aparte de mi vera,
quiero
guardar su imagen en mi alma,
como
ella guarda su foto en la cartera.
El
arte de El Greco no domino
y
con los años aprenderlo no espero,
por
eso en verso la veo y la describo;
así
es mi hija, tal como es... la quiero!
CUESTION DE GUSTOS
Detesto
a la gente presumida,
a
los que triunfan sin reparar en medios,
a
los que pasan dormidos por la vida,
a
los que ríen de los buenos consejos.
Odio a los tontos que evitan repartir
lo
que les sobra con los que tienen menos,
a
los que piensan que ellos son los mejores,
a
los que ocultan profundos sentimientos.
A
los cretinos que cuando van al campo
solo
ven zarzas, bichos y pozos negros,
y
olvidan el canto de las aves,
e
inútilmente desperdician su tiempo.
Confieso
que no me reconozco
de
escribir estos ripios y al leerlos,
encuentro
que tengo a su favor
que
son sinceros; esto es lo que yo siento.
ANCIANIDAD
Aquella
pobre vieja
de
negra indumentaria,
que
pasa largas horas
en
su silla de anea,
hilando,
haciendo red,
mirando
atardeceres,
con
la mirada fija
mientras
el sol se aleja.
Igual
que el tronco seco
que
guarda en su interior,
recuerdos
de una vida
que
transcurrió hace tiempo,
semblanzas
de una guerra,
estampas
de un horror,
nostalgia
de unos hijos
que
de ella no volvieron.
No
guarda sus casacas
en
el baúl de roble,
no
recibió medallas,
pláceles
ni consuelo,
solo
guarda su imagen
donde
nadie la borre,
nadie
mandó laureles,
nadie
veló su duelo.
Con
los ojos llorosos
la
mirada perdida,
adivina
dos tumbas
en
alguna ladera,
desea
que alguna flor
(tal
vez compadecida)
les
abra su corola,
perfume
les ofrezca.
Una
figura enjuta
rostro
lleno de arrugas,
va
apurando su vida
¿será
consciente de ello?
rezando
ave-marías
contando
sus historias,
a
nadie hace reproches
solo
sufre en silencio.
ALEGRE CEMENTERIO
Si
las flores que pones en un tarro
con
amor, para un amor ya muerto,
y
esas flores perfuman el recinto,
no
es triste el cementerio.
Si
el ciprés que crece en su camino
acoge
en su interior un nido de jilgueros,
si
entonan sus cantos melodiosos,
no
es triste el cementerio.
Si
los cuerpos que en sus tumbas reposan
vacíos
de almas descansan su silencio,
y
esas almas llegaron hasta Dios,
no
es triste el cementerio.
AUSENCIA DE INTERES
Puente
de piedra que cruza el ancho río
e
impasible contemplas el transcurrir del tiempo,
dejas
pasar el agua por tus ojos
despreocupado,
ausente, casi ciego.
¿Qué
sabes tú de aquella golondrina
que
con paciencia cuelga su nido en el alero?
¿Qué
sabes tú de aquellos gorriones
que
en tus grietas encuentran el diario alimento?
¿Qué
sabes tú de aquel joven soldado
que
a la guerra se fue sin más consuelo,
que
el honor de ser un patriota
y
la frágil promesa del regreso?
¿Sabes
acaso si ha vuelto aquel soldado?
¿Sabes
si volvió sano, herido, tal vez muerto?
¿Sabes
qué fue de aquellos pajarillos,
de
su nidada, hacia dónde partieron?
¡No!
Ni te importa, prefieres recrearte
viendo
tu imagen en el tranquilo lecho,
oyendo
piropos de turistas;
que
si es antiguo... que permanece entero...
Lo
que me asusta de tu actitud pasiva
es
compararla con hombres de este tiempo,
que
son tan duros, fríos, despreocupados,
como
tú, puente de piedra, puente viejo.
DESCUBRIMIENTO
¡Hoy
soy feliz! He de reconocerlo;
después
de algunos años, al fin he descubierto,
que
un ser que amo, la más chica de todos
le
gusta como a mí, leer y escribir versos.
Los
colecciona con aire misterioso
en
su diario, con el mayor secreto,
hablan
de Dios, del sol y de las flores,
del
arco iris, de amores, de deseos.
De
tardes aburridas en el cole,
de
esos amigos que son poco sinceros,
de
palomas que viven en la torre,
de
alegres pajarillos, de estrellas en el cielo.
Si
sigue así y escribe cada día
lo
que imagina, lo que ella va viviendo,
en
un futuro quizá no muy lejano,
será
poetisa; yo la pondré los medios.
SEMEJANZA
La
rosa es solo eso, una rosa...
la
fragancia que muere en un momento,
la
hermosura marchita en pocas horas,
una
imagen que queda en el recuerdo.
Un
deseo de que la flor perdure
(con
espinas que duelen muy adentro)
¿es
la rosa igual que la amistad?
la
rosa muere... la amistad resiste el tiempo.
MARINO DE TIERRA ADENTRO
Con
madera de abedul
con
amor y con paciencia,
haces
con mano artesana
una
barca en la rivera;
vas
puliendo una por una
despacito
las traviesas,
los
remos, la dura quilla
y
en la proa una sirena.
La
llamas flor de lavanda
en
recuerdo de la sierra,
que
con sus cumbres nevadas,
te
vio nacer, como a ella.
Con
botar un día tu barca
sueñas
marinero en tierra,
y
llegar raudo hasta el mar,
si
el viento llena las velas.
Dejas
atrás las montañas
en
cuya falda nacieras,
una
familia, un amor
y
hasta un rebaño de ovejas.
Te
acompañará en tu barca
como
una imagen perpetua,
la
de un pueblo chiquitito,
la
iglesia con su veleta,
el
canto del ruiseñor,
el
olor a madreselva
y
una oración de tu madre
ruega
a Dios que te proteja.
Alguien
del mar te contó
que
es grande y que te reserva,
mil
aventuras sin fin,
fuentes
de amor y riquezas.
¡Lástima
marinerito!
¡lástima
que lo creyeras!
la
realidad es más dura
hay
rocas en vez de perlas.
En
vez de aventuras, sal,
en
vez de amor hay tormentas,
abismos
y oscuridad,
en
vez de luz hay tinieblas.
Cuando
paseo de noche
por
esa playa desierta,
veo
rota desde lejos
de
tu barca la silueta;
abandonada
a su suerte,
mecida
por las mareas,
derrumbada
de costado,
sin
patrón, caída, muerta...
Pensando
en ganar fortuna
jugaste
vida y hacienda
y
las perdiste marino
dime:
¿mereció la pena?
pienso
que te equivocaste
cambiando
playa por sierra,
rezo
por tí marinero...
descansa
en paz, Dios te espera.
AZUL Y LIBRE
Pájaro
azul que vuelas libremente
entre
los juncos, en la orilla del río,
buscando
al llegar la primavera,
dar
un amor, que sea correspondido.
Buscas
también en la florida adelfa
un
buen lugar para poner tu nido,
construir
sin prisa, con caliente plumón,
con
hojas secas, con ramas del espino.
El
mejor sitio elegiste ¡vive Dios!
para
criar a esos tiernos pollitos,
lejos
de la ciudad, sucia, contaminada,
donde
los hombres por voluntad vivimos.
No
tienes que sembrar el grano que alimenta
que
Dios en su bondad por tí ya lo ha previsto,
has
de ocuparte tan solo de trinar,
de
enseñarles el vuelo a tus pequeños hijos.
Pensando
en los quehaceres, en las obligaciones,
siento
una sana envidia del azul pajarillo,
que
tiene el nido en la florida adelfa
entre
los juncos verdes, en la orilla del río.
NACERÁ MAÑANA
Pequeño
ser deseado y no nacido,
dentro
de mí te siento y cada hora
de
las que faltan para ver tu carita,
se
me hacen largas, eternas, se demoran.
Procuro
frenar mis impaciencias,
imaginando
tus mejillas redondas;
ojos
azules, de pelo ensortijado,
rubio
o moreno, sonrisa contagiosa.
Ensayo
nanas que cantaré muy pronto
junto
a tu cuna como madre amorosa,
velar
tu sueño si en mis brazos te duermes,
secar
tu llanto si en ellos tú me lloras.
Te
alcanzaré un lucero si lo pides,
te
contaré cien cuentos, mil historias,
te
hablaré de Dios en su momento,
te
enseñaré a rezar... y a tantas cosas !!
Recubriré
tu cuarto de peluches,
de
conejitos, corderos, mariposas,
no
me tardes mi niño, yo te espero,
llena
mi casa de amor, de paz gozosa.
SIN QUE SE NOTE
Déjame
quererte así, a mi modo,
sin
sacar el amor de que estoy llena;
sin
hacer pregón del sentimiento,
escondida,
como si no te quisiera.
Guardar
muy al fondo los recuerdos,
de
caricias, de besos y de fechas,
grabadas
con cincel en carne viva
en
el libro de nuestra convivencia.
Borrar
sin rencor estos renglones,
tan
amargos, tan llenos de asperezas,
olvidarnos
de heridas y temores,
cubrir
las cicatrices, que no duelan.
Quiéreme
tú, tranquilo, despacito,
sereno,
sin que me dé casi cuenta;
dejando
atrás pasiones y deseos,
silencioso,
como si no me quisieras.
SILENCIO
Quiero
silencio para oír los pajarillos
que
alegres pían en el florido almendro,
para
oír crecer las azucenas
que
perfuman la linde de mi huerto.
Silencio
para oír las limpias aguas
del
regato que corre allí sereno,
cuyo
fin es llenar de vida el lago
de
nenúfares flotantes recubierto.
Silencio
para oír la melodía
que
un violín esparce por el viento,
pregonando
amores de un artista,
su
sensibilidad, sus buenos sentimientos.
Silencio
para oír esa campana
repicar
en la ermita de aquel pueblo,
llamando
a los fieles a oración,
por
la paz, por los que ya murieron.
Silencio
para oír la voz de Dios
que
me habla, me ofrece su consejo,
para
rezar, para pensar en ÉL,
para
adorarlo... necesito silencio!
DE MIL AMORES
Todos
hablan de amor
como
fruta del tiempo,
la
bella adolescente,
el
pintor en sus lienzos,
la
gente del teatro,
el
poeta en sus versos,
el
balcón del vecino
y
en la escuela el maestro.
Con
toque de clarines
en
mayo, sin remedio,
todos
hablan de amor
tal
vez sin conocerlo.
Mirando
alrededor
cuando
en el amor pienso,
veo
amores distintos,
generosos,
completos.
Amor
es sonreír
a
ese niño travieso,
que
pide una caricia,
que
te brinda su afecto;
otro
amor que yo estimo
el
amor de mi perro,
cuando
lame mi mano
feliz
por mi regreso.
El
amor de una madre,
consolar
a un enfermo,
asumir
un reproche,
compartir
pensamientos.
Es
amor el regar
los
claveles de un tiesto,
pensando
en obsequiar
a
un amigo con ellos;
aceptar
las caricias
de
tu fiel compañero,
refundir
dos en uno
es
amor y no sexo.
El
amor es entrega,
confianza,
silencios,
ambiciones
conjuntas,
sacrificios,
deseos...
A MI PADRE
Padre
ausente, por eso más querido
echo
de menos tu mano generosa,
tu
caliente palmada en mi mejilla,
tu
brazo grande y fuerte que me apoya.
Noto
la ausencia de aquella cancioncilla
que
de niña te oía a todas horas,
¡cuántas
veces el sueño he recibido
de
tu regazo, feliz dueña y señora!
Añoro
las largas caminatas
por
la linde del bosque y en la sombra,
beber
el agua fresca de la fuente,
escuchar
con deleite tus historias.
Hablar
del grano que muele en el molino,
del
potrillo, el hijo de la "torda",
del
difícil trabajo de la abeja,
del
lucero que tras la sierra asoma.
Me
guardabas las primeras cerezas,
el
último bocado de tu alforja,
y
un beso cariñoso cada noche
entrando
de puntillas en mi alcoba.
Me
falta tu presencia padre mío,
nada
la suple ni borra tu memoria,
¿por
qué te fuiste tan pronto de mi lado?
te
necesito padre, sé mi sombra.
MI TIERRA
Tierra
dura, seca, resquebrajada,
extremo
olvidado de mi patria;
tras
muchos años ausente yo te añoro,
te
recuerdo, te amo, me haces falta.
Tupidos
encinares te jalonan,
refugio
estacional de ánades y garzas,
en
tus riberas anidan ruiseñores
blancas
cigüeñas en las torres más altas.
Conquistadores
de tu suelo partieron,
libros
de historia tus glorias ya proclaman;
hijos
ausentes que sueñan con volver
a
reencontrarte cuando su vida acaba.
Llanuras
inmensas cubiertas de mies,
praderas
de lirios, lechos de pizarra,
rebaños
de ovejas, pastores ociosos
que
despreocupados resoplan la flauta.
extiende
amorosa su manto y resguarda,
la
fuerza del viento, del trueno y el rayo
y
pinta de verde lomas y cañadas.
Espero
que nadie que lea estos versos
albergue
una duda de quien ellos hablan,
de
que
aunque vivo lejos, la llevo en el alma.
DESOLACION
Hoy
quiero hacer un verso triste
reflejar
ese miedo cotidiano,
que
oprime corazones, que atosiga,
que
riega sangre humana en el asfalto.
Esa
gente sin Dios que no comprende
que
los niños que mueren por su mano,
no
conocen fronteras ni derechos
y
no anhelan un mundo separado.
Su
meta es un parque de atracciones,
su
ambición un perro, (negro o blanco)
su
delito nacer en una tierra
rebosante
de odio acumulado.
¡Dejadles
crecer! que se hagan hombres,
que
puedan responder con alegatos,
cara
a cara, sin bombas escondidas,
contrastando
opiniones, sin disparos.
No
me atrevo a tildaros de asesinos,
ser
cobardes es defecto de humanos;
si
al hombre le conocen por sus obras
que
Dios juzgue y perdone, Él es sabio.
EDAD
Dices
que tengo edad, que soy mayor;
la
edad solo es tiempo acumulado,
tiempo
de atesorar amigos y experiencia,
de
recoger los frutos que has sembrado.
Tiempo
para pedir perdón y perdonar,
para
tardes de charla relajada,
con
mañanas de rezo y reflexión,
mucho
tiempo de amar, de ser amada.
MUSICA
Música...
sonatas, rapsodias, melodías,
conjunto
de notas ordenadas,
según
inspiración y sentimiento,
según
la musa manda.
Reflejo
fiel del alma hecha sonido,
armonía
en negro punteada,
escritos
en líneas infinitas
sobre
una hoja blanca, inmaculada.
Paz
y sosiego del ánimo alterado,
consuelo
de tristeza en horas bajas,
incita
y predispone al amor,
te
seduce, te anima, te acompaña.
NANA DE OTOÑO
Duerme
niño de otoño
duérmete
y sueña,
mientras
del olmo caen
las
hojas muertas.
Formando
remolinos
junto
a tu cuna,
ocultan
las violetas
que
te perfuman.
Cierra
niño los ojos
que
en primavera,
los
olmos se recubren
con
hojas nuevas.
Las
rojas amapolas
en
los trigales,
te
alegrarán los ojos
si
tú los abres.
Verás
miles de estrellas
un
cielo inmenso,
y
podrás niño mío
soñar
despierto.
COMPAÑIA
Arroyo
plateado, ¿por qué te alejas?
raudo,
serpenteante, por la pradera;
llena
de juncos, de mariposas
y
de cañaverales que te dan sombra.
Buscas
del ancho río la compañía,
mezclar
con él tus aguas tan cristalinas;
pequeño
arroyo claro ¿por qué no piensas?
el
río grande tiene el alma muerta.
Murió
ese día
que
como tú buscaba
la
compañía,
de
otro gran río,
olvidando
los prados
donde
ha nacido.
Río
alegre y pequeño ¿quieres ser grande?
si
de los verdes prados has de olvidarte,
piensa
y medita; las compañías,
son
buenas si custodian un alma limpia.
CABALLO LIBRE
Galopa
caballo blanco
deja
en la tierra tus huellas,
goza
de tu libertad,
disfrútala
mientras puedas.
Al
final del largo día
con
luz de la luna llena,
búscate
una yegua torda,
cortéjala
con paciencia.
Cuida
de su fina estampa,
ocúltala
en la chopera,
evita
que el mayoral
ponga
sus ojos en ella.
Remonta
el lecho del río
saltando
las torrenteras
y
en el bosque de castaños,
entrégate
sin reservas.
Y
cuando apunten las flores
allá
por la primavera,
tendrá
un potrillo "entrecano"
con
ojos color de almendra.
La
seguirá tembloroso
bajando
por la vereda,
mientras
un soplo de brisa
mueve
sus crines de seda.
Enséñales
el remanso
donde
la hierba es más fresca,
el
aullido de los lobos,
lo
bien que huele la menta...
No
dejes caballo blanco
que
nadie les ponga riendas,
no
hay vida ni libertad
en
varas de una calesa.
SOLEDAD
Soledad...
falta de amor, olvido, lejanía,
fría
niebla que sube a la garganta,
muerta
ilusión, fracaso, indiferencia,
punzada
de dolor que llena el alma.
Cristal
oscuro que oculta la belleza,
helado
soplo de caricias negadas,
sed
de amistad, palabras, confidencias,
que
fomenten recuerdos, que traigan añoranzas
CONSTANCIA Y RECOMPENSA
Labrador,
con rudas manos
aras
la tierra y la siembras,
escogiendo
con cuidado
los
granos de sementera.
Mimas
el profundo surco,
trazas
la linde derecha,
siembras
el trigo a boleo,
abonas,
rezas y esperas.
Cuentas
despacio los días
mientras
los tallos verdean,
y
pides al cielo lluvia
mansa
para tu cosecha.
Allá
por el mes de abril
las
espigas en sus crestas,
mezcladas
con amapolas
compiten
con su belleza.
Iniciándose
el verano
dorada
la mies, ya seca;
empuñas
brillante hoz,
siegas
con mano maestra.
No
te duele compartir
el
grano que recolectas,
con
gorriones y cogujas
que
descarados te asedian.
Amontonas
en dos filas
las
gavillas, rubias, prietas,
recompensa
merecida
fruto
de sudor y tierra.
Cantas
canciones de amor,
tonadillas,
tarantelas,
cuando
ya de amanecida
vas
camino de la era.
Trotan
contentas las mulas
y
a rebosar las carretas,
van
dejando tras de sí
de
paja, dorada estela.
Alrededor
de la parva
dando
vueltas y más vueltas,
separas
broza de grano
si
el viento sopla y aventas.
Verano
de San Miguel,
tiempo
de saldar las deudas,
tiempo
de elegir semillas,
de
arar de nuevo la tierra.
Repite
el ciclo labriego,
no
lo dudes, recomienza,
que
la tierra agradecida
pagará
tu amor por ella.
AMOR AUSENTE
Llora
la alondra en su rama
en
noche de luna llena,
la
ausencia de quien vivió
años
felices con ella.
Quien
le ayudó a construir
día
tras día, sin tregua,
un
blando y caliente nido
entre
jaras y cantuesas.
Trinaron
juntos a dúo
por
montañas y praderas,
persiguieron
mariposas,
volaron
sin poner metas.
¡Qué
poco dura lo bueno!
no
hay felicidad completa,
un
atardecer aciago,
cayó
en la red traicionera.
Mira
con dolor la alondra
al
pájaro de alas presas,
que
sintiéndose morir
brinda
su canto por ella.
Ya
no tendrá quien la peine
sus
plumas pardas y negras,
quien
la obsequie zarzamoras,
flores,
semillas, cerezas.
Quien
vigile en el olivo
mientras
la prole alimenta,
ataques
del gavilán
que
en vuelo rasante acecha.
En
su triste corazón
la
alondra solo desea,
si
existe un cielo de aves,
estar
allí en primavera.
SUEÑOS
Mi
casa; rodeada de sauces,
como
descolgada en una ladera,
cerquita
del río,
puerta
siempre abierta.
El
brocal del pozo
de
encalada piedra,
ofrece
al viajante
cubo
de madera;
lo
tallé con mimo
de
la encina vieja,
que
en juegos de niña
fue
mi compañera.
Al
lado del pozo
un
peral con peras,