Poesías
Por María José Calzado (Logrosán)

 

 

 

 

 

DESPUES DE VEINTE AÑOS

 

 

 

Amarte es; reconocer tu voz,

pensar en ti, desear tu regreso;

guardar la foto de un jardín perdido

testigo silencioso de un encuentro.

 

Oír tu corazón latir unido al mío

mirar tus ojos claros y ver al fondo de ellos

fidelidad, inmenso amor, ternura

y en ocasiones, tal vez algo de celos.

 

Amarte es; notar tu mano amiga

tenderse hacia mi mano y ese beso

que seca mis lágrimas si sufro,

que acaricia mi frente cuando duermo.

 

Participar en triunfos y fracasos,

escuchar juntos el rumor del viento;

pasear despacio por sendas olvidadas,

contar estrellas, leer y escribir versos.

 

Amarte es; sentir tus labios suaves

deslizarse despacio por mi cuello,

es abrazarte feliz y estremecida

cuando se funde tu cuerpo con mi cuerpo.

 

Es convivir contigo día y noche,

es desterrar los malos pensamientos;

es renovar promesas ya cumplidas,

pedir perdón cada vez que te ofendo.

 

Amarte es; el compartir contigo

tu fe, tu Dios, tus hijos, tus recuerdos,

reír los dos, gozar las alegrías,

enmudecer cuando pides silencio.

 


Contar los cumpleaños de ese día

que ante el buen Dios cambiamos un sí, quiero;

perpetuar tus flores entre un libro,

bailar pegados baladas y boleros.

 

Amarte es; soñar con ilusión

una vejez futura con mil nietos;

una casa en el campo, con mis rosas

o en la orilla de un mar sereno y quieto.

 

Cuando pienso en lo que hemos compartido

y en los frutos que vamos recogiendo,

quiero acabar mi vida junto a ti

mi esposo fiel, mi amor, mi compañero.

 


A UN MAR EN CUALQUIER PARTE

 

 

 

Llanura inmensa de un azul profundo,

crestas de espuma que a encaje se asemejan;

guardián celoso de conchas y corales,

fuente de inspiración de amantes y poetas.

 

Reflexión, paz, silencio, lejanía

busco en tu orilla de gaviotas llena;

recuerdos gratos que dejan añoranzas,

viento del este que lance mi cometa.

 

Si tengo que soñar, sueño contigo

como ese pescador que en ti navega

temo tu ira, tu furia, tu poder,

quiero refugio si estalla la tormenta.

 

Surcar tus aguas pienso cualquier día

patroneando un velero de tres velas,

tentar fortuna, amar la libertad,

y esa aventura que ofrecen nuevas tierras.

 

Mecerme en ti, oler, gustar tu sal,

meter mis pies descalzos en tu arena,

imaginar tesoros escondidos,

tratar de oír cantar a las sirenas.

 

El día que la vida se me acabe

porque el fin de la vida siempre llega;

mi parcela la quiero aquí, en tu orilla,

mi testamento en estos versos queda.


 EL SAUCE TRISTE

 

 

 

Sauce llorón que crece en un talud

en la orilla de un pequeño arroyuelo,

que cruza el valle cuajado de jacintos,

de verde musgo, de mariposas lleno.

 

Naciste allí, ese fue tu destino

de una semilla traída por el viento,

eso no evita que en horas de amargura,

de tus raíces te sientas prisionero.

 

Piensa tan solo que amparas en tus ramas

tordos, alondras, tórtolas y jilgueros,

en el verano das sombra al caminante,

calor, cobijo, cuando llega el invierno.

 

Ya que el buen Dios te quiso hacer así

y en su grandeza te puso en ese medio,

confórmate, encuentra algún motivo,

piensa que Dios creyó que eso era bueno.

 

 


SINCERO AMIGO

 

 

 

Tener amigos es; gozar de compañía

de una mano tendida que no tiembla,

de mil horas de charla intrascendente,

de paseos sin rumbos y sin metas.

 

De fiestas en común, de tardes locas,

de reuniones, de citas que no llegan,

no por el tiempo (que ese lleva su ritmo)

Es la ansiedad por verlos que impacienta.

 

Amar sus hijos como si fueran propios,

quedar de acuerdo para ir a la novena,

prestar tu ayuda aunque ellos no la pidan,

leer sus libros, oír sus confidencias.

 

Es recordarles en cada aniversario,

es regalarles cariño a manos llenas;

es perdonar si prescinden de tí,

y en los momentos malos, consolar su tristeza.

 

Con ese amigo que piensa como tú,

que comparte contigo su pan y sus vivencias,

comparte tú con él tu corazón,

tu intimidad, tu fe, las cosas buenas!

 


MI CUARTO AMOR

 

 

 

Rubio-dorado son sus largos cabellos,

alegre cual ramo de cerezas,

romántica como el almendro en flor,

con la esbeltez de un lirio en la pradera.

 

Flexible es como vara de olivo,

tierna, callada, a veces altanera,

brillante como el sol de mediodía,

corazón grande y buena compañera.

 

Amiga inseparable y servicial,

amante de la danza y las letras,

le gusta confiarme sus secretos,

su cuerpo esparce olor a esencia de violetas.

 

Está cercana a cumplir los quince años

y añoro el día que ya tan lejos queda,

que la llevé protegida en mi seno,

fruto de amor, deseo de vida nueva.

 

Presiento ya que el día está llegando,

en que un galán la aparte de mi vera,

quiero guardar su imagen en mi alma,

como ella guarda su foto en la cartera.

 

El arte de El Greco no domino

y con los años aprenderlo no espero,

por eso en verso la veo y la describo;

así es mi hija, tal como es... la quiero!


CUESTION DE GUSTOS

 

 

 

Detesto a la gente presumida,

a los que triunfan sin reparar en medios,

a los que pasan dormidos por la vida,

a los que ríen de los buenos consejos.

 

Odio  a los tontos que evitan repartir

lo que les sobra con los que tienen menos,

a los que piensan que ellos son los mejores,

a los que ocultan profundos sentimientos.

 

A los cretinos que cuando van al campo

solo ven zarzas, bichos y pozos negros,

y olvidan el canto de las aves,

e inútilmente desperdician su tiempo.

 

Confieso que no me reconozco

de escribir estos ripios y al leerlos,

encuentro que tengo a su favor

que son sinceros; esto es lo que yo siento.


ANCIANIDAD

 

 

 

Aquella pobre vieja

de negra indumentaria,

que pasa largas horas

en su silla de anea,

hilando, haciendo red,

mirando atardeceres,

con la mirada fija

mientras el sol se aleja.

 

Igual que el tronco seco

que guarda en su interior,

recuerdos de una vida

que transcurrió hace tiempo,

semblanzas de una guerra,

estampas de un horror,

nostalgia de unos hijos

que de ella no volvieron.

 

No guarda sus casacas

en el baúl de roble,

no recibió medallas,

pláceles ni consuelo,

solo guarda su imagen

donde nadie la borre,

nadie mandó laureles,

nadie veló su duelo.

 

Con los ojos llorosos

la mirada perdida,

adivina dos tumbas

en alguna ladera,

desea que alguna flor

(tal vez compadecida)

les abra su corola,

perfume les ofrezca.

 

Una figura enjuta

rostro lleno de arrugas,

va apurando su vida

¿será consciente de ello?

rezando ave-marías

contando sus historias,

a nadie hace reproches

solo sufre en silencio.


ALEGRE CEMENTERIO

 

 

 

Si las flores que pones en un tarro

con amor, para un amor ya muerto,

y esas flores perfuman el recinto,

no es triste el cementerio.

 

Si el ciprés que crece en su camino

acoge en su interior un nido de jilgueros,

si entonan sus cantos melodiosos,

no es triste el cementerio.

 

Si los cuerpos que en sus tumbas reposan

vacíos de almas  descansan su silencio,

y esas almas llegaron hasta Dios,

no es triste el cementerio.


AUSENCIA DE INTERES

 

 

 

Puente de piedra que cruza el ancho río

e impasible contemplas el transcurrir del tiempo,

dejas pasar el agua por tus ojos

despreocupado, ausente, casi ciego.

 

¿Qué sabes tú de aquella golondrina

que con paciencia cuelga su nido en el alero?

¿Qué sabes tú de aquellos gorriones

que en tus grietas encuentran el diario alimento?

 

¿Qué sabes tú de aquel joven soldado

que a la guerra se fue sin más consuelo,

que el honor de ser un patriota

y la frágil promesa del regreso?

 

¿Sabes acaso si ha vuelto aquel soldado?

¿Sabes si volvió sano, herido, tal vez muerto?

¿Sabes qué fue de aquellos pajarillos,

de su nidada, hacia dónde partieron?

 

¡No! Ni te importa, prefieres recrearte

viendo tu imagen en el tranquilo lecho,

oyendo piropos de turistas;

que si es antiguo... que permanece entero...

 

Lo que me asusta de tu actitud pasiva

es compararla con hombres de este tiempo,

que son tan duros, fríos, despreocupados,

como tú, puente de piedra, puente viejo.


DESCUBRIMIENTO

 

 

 

¡Hoy soy feliz! He de reconocerlo;

después de algunos años, al fin he descubierto,

que un ser que amo, la más chica de todos

le gusta como a mí, leer y escribir versos.

 

Los colecciona con aire misterioso

en su diario, con el mayor secreto,

hablan de Dios, del sol y de las flores,

del arco iris, de amores, de deseos.

 

De tardes aburridas en el cole,

de esos amigos que son poco sinceros,

de palomas que viven en la torre,

de alegres pajarillos, de estrellas en el cielo.

 

Si sigue así y escribe cada día

lo que imagina, lo que ella va viviendo,

en un futuro quizá no muy lejano,

será poetisa; yo la pondré los medios.

 


SEMEJANZA

 

 

 

La rosa es solo eso, una rosa...

la fragancia que muere en un momento,

la hermosura marchita en pocas horas,

una imagen que queda en el recuerdo.

 

Un deseo de que la flor perdure

(con espinas que duelen muy adentro)

¿es la rosa igual que la amistad?

la rosa muere... la amistad resiste el tiempo.


MARINO DE TIERRA ADENTRO

 

 

 

Con madera de abedul

con amor y con paciencia,

haces con mano artesana

una barca en la rivera;

vas puliendo una por una

despacito las traviesas,

los remos, la dura quilla

y en la proa una sirena.

 

La llamas flor de lavanda

en recuerdo de la sierra,

que con sus cumbres nevadas,

te vio nacer, como a ella.

 

Con botar un día tu barca

sueñas marinero en tierra,

y llegar raudo hasta el mar,

si el viento llena las velas.

 

Dejas atrás las montañas

en cuya falda nacieras,

una familia, un amor

y hasta un rebaño de ovejas.

 

Te acompañará en tu barca

como una imagen perpetua,

la de un pueblo chiquitito,

la iglesia con su veleta,

el canto del ruiseñor,

el olor a madreselva

y una oración de tu madre

ruega a Dios que te proteja.

 

Alguien del mar te contó

que es grande y que te reserva,

mil aventuras sin fin,

fuentes de amor y riquezas.

 

¡Lástima marinerito!

¡lástima que lo creyeras!

la realidad es más dura

hay rocas en vez de perlas.


En vez de aventuras, sal,

en vez de amor hay tormentas,

abismos y oscuridad,

en vez de luz hay tinieblas.

 

Cuando paseo de noche

por esa playa desierta,

veo rota desde lejos

de tu barca la silueta;

abandonada a su suerte,

mecida por las mareas,

derrumbada de costado,

sin patrón, caída, muerta...

 

Pensando en ganar fortuna

jugaste vida y hacienda

y las perdiste marino

dime: ¿mereció la pena?

pienso que te equivocaste

cambiando playa por sierra,

rezo por tí marinero...

descansa en paz, Dios te espera.

 


AZUL Y LIBRE

 

 

 

Pájaro azul que vuelas libremente

entre los juncos, en la orilla del río,

buscando al llegar la primavera,

dar un amor, que sea correspondido.

 

Buscas también en la florida adelfa

un buen lugar para poner tu nido,

construir sin prisa, con caliente plumón,

con hojas secas, con ramas del espino.

 

El mejor sitio elegiste ¡vive Dios!

para criar a esos tiernos pollitos,

lejos de la ciudad, sucia, contaminada,

donde los hombres por voluntad vivimos.

 

No tienes que sembrar el grano que alimenta

que Dios en su bondad por tí ya lo ha previsto,

has de ocuparte tan solo de trinar,

de enseñarles el vuelo a tus pequeños hijos.

 

Pensando en los quehaceres, en las obligaciones,

siento una sana envidia del azul pajarillo,

que tiene el nido en la florida adelfa

entre los juncos verdes, en la orilla del río.


NACERÁ MAÑANA

 

 

 

Pequeño ser deseado y no nacido,

dentro de mí te siento y cada hora

de las que faltan para ver tu carita,

se me hacen largas, eternas, se demoran.

 

Procuro frenar mis impaciencias,

imaginando tus mejillas redondas;

ojos azules, de pelo ensortijado,

rubio o moreno, sonrisa contagiosa.

 

Ensayo nanas que cantaré muy pronto

junto a tu cuna como madre amorosa,

velar tu sueño si en mis brazos te duermes,

secar tu llanto si en ellos tú me lloras.

 

Te alcanzaré un lucero si lo pides,

te contaré cien cuentos, mil historias,

te hablaré de Dios en su momento,

te enseñaré a rezar... y a tantas cosas !!

 

Recubriré tu cuarto de peluches,

de conejitos, corderos, mariposas,

no me tardes mi niño, yo te espero,

llena mi casa de amor, de paz gozosa.


SIN QUE SE NOTE

 

 

 

Déjame quererte así, a mi modo,

sin sacar el amor de que estoy llena;

sin hacer pregón del sentimiento,

escondida, como si no te quisiera.

 

Guardar muy al fondo los recuerdos,

de caricias, de besos y de fechas,

grabadas con cincel en carne viva

en el libro de nuestra convivencia.

 

Borrar sin rencor estos renglones,

tan amargos, tan llenos de asperezas,

olvidarnos de heridas y temores,

cubrir las cicatrices, que no duelan.

 

Quiéreme tú, tranquilo, despacito,

sereno, sin que me dé casi cuenta;

dejando atrás pasiones y deseos,

silencioso, como si no me quisieras.


SILENCIO

 

 

 

Quiero silencio para oír los pajarillos

que alegres pían en el florido almendro,

para oír crecer las azucenas

que perfuman la linde de mi huerto.

 

Silencio para oír las limpias aguas

del regato que corre allí sereno,

cuyo fin es llenar de vida el lago

de nenúfares flotantes recubierto.

 

Silencio para oír la melodía

que un violín esparce por el viento,

pregonando amores de un artista,

su sensibilidad, sus buenos sentimientos.

 

Silencio para oír esa campana

repicar en la ermita de aquel pueblo,

llamando a los fieles a oración,

por la paz, por los que ya murieron.

 

Silencio para oír la voz de Dios

que me habla, me ofrece su consejo,

para rezar, para pensar en ÉL,

para adorarlo... necesito silencio!


DE MIL AMORES

 

 

Todos hablan de amor

como fruta del tiempo,

la bella adolescente,

el pintor en sus lienzos,

la gente del teatro,

el poeta en sus versos,

el balcón del vecino

y en la escuela el maestro.

 

Con toque de clarines

en mayo, sin remedio,

todos hablan de amor

tal vez sin conocerlo.

 

Mirando alrededor

cuando en el amor pienso,

veo amores distintos,

generosos, completos.

 

Amor es sonreír

a ese niño travieso,

que pide una caricia,

que te brinda su afecto;

otro amor que yo estimo

el amor de mi perro,

cuando lame mi mano

feliz por mi regreso.

 

El amor de una madre,

consolar a un enfermo,

asumir un reproche,

compartir pensamientos.

 

Es amor el regar

los claveles de un tiesto,

pensando en obsequiar

a un amigo con ellos;

aceptar las caricias

de tu fiel compañero,

refundir dos en uno

es amor y no sexo.

 

El amor es entrega,

confianza, silencios,

ambiciones conjuntas,

sacrificios, deseos...


A MI PADRE

 

 

 

Padre ausente, por eso más querido

echo de menos tu mano generosa,

tu caliente palmada en mi mejilla,

tu brazo grande y fuerte que me apoya.

 

Noto la ausencia de aquella cancioncilla

que de niña te oía a todas horas,

¡cuántas veces el sueño he recibido

de tu regazo, feliz dueña y señora!

 

Añoro las largas caminatas

por la linde del bosque y en la sombra,

beber el agua fresca de la fuente,

escuchar con deleite tus historias.

 

Hablar del grano que muele en el molino,

del potrillo, el hijo de la "torda",

del difícil trabajo de la abeja,

del lucero que tras la sierra asoma.

 

Me guardabas las primeras cerezas,

el último bocado de tu alforja,

y un beso cariñoso cada noche

entrando de puntillas en mi alcoba.

 

Me falta tu presencia padre mío,

nada la suple ni borra tu memoria,

¿por qué te fuiste tan pronto de mi lado?

te necesito padre, sé mi sombra.


MI TIERRA

 

 

 

Tierra dura, seca, resquebrajada,

extremo olvidado de mi patria;

tras muchos años ausente yo te añoro,

te recuerdo, te amo, me haces falta.

 

Tupidos encinares te jalonan,

refugio estacional de ánades y garzas,

en tus riberas anidan ruiseñores

blancas cigüeñas en las torres más altas.

 

Conquistadores de tu suelo partieron,

libros de historia tus glorias ya proclaman;

hijos ausentes que sueñan con volver

a reencontrarte cuando su vida acaba.

 

Llanuras inmensas cubiertas de mies,

praderas de lirios, lechos de pizarra,

rebaños de ovejas, pastores ociosos

que despreocupados resoplan la flauta.

 

La Virgen morena vigila y protege

extiende amorosa su manto y resguarda,

la fuerza del viento, del trueno y el rayo

y pinta de verde lomas y cañadas.

 

Espero que nadie que lea estos versos

albergue una duda de quien ellos hablan,

de la Extremadura que me vio nacer

que aunque vivo lejos, la llevo en el alma.


DESOLACION

 

 

 

Hoy quiero hacer un verso triste

reflejar ese miedo cotidiano,

que oprime corazones, que atosiga,

que riega sangre humana en el asfalto.

 

Esa gente sin Dios que no comprende

que los niños que mueren por su mano,

no conocen fronteras ni derechos

y no anhelan un mundo separado.

 

Su meta es un parque de atracciones,

su ambición un perro, (negro o blanco)

su delito nacer en una tierra

rebosante de odio acumulado.

 

¡Dejadles crecer! que se hagan hombres,

que puedan responder con alegatos,

cara a cara, sin bombas escondidas,

contrastando opiniones, sin disparos.

 

No me atrevo a tildaros de asesinos,

ser cobardes es defecto de humanos;

si al hombre le conocen por sus obras

que Dios juzgue y perdone, Él es sabio.


EDAD

 

 

 

Dices que tengo edad, que soy mayor;

la edad solo es tiempo acumulado,

tiempo de atesorar amigos y experiencia,

de recoger los frutos que has sembrado.

 

Tiempo para pedir perdón y perdonar,

para tardes de charla relajada,

con mañanas de rezo y reflexión,

mucho tiempo de amar, de ser amada.


MUSICA

 

 

 

Música... sonatas, rapsodias, melodías,

conjunto de notas ordenadas,

según inspiración y sentimiento,

según la musa manda.

 

Reflejo fiel del alma hecha sonido,

armonía en negro punteada,

escritos en líneas infinitas

sobre una hoja blanca, inmaculada.

 

Paz y sosiego del ánimo alterado,

consuelo de tristeza en horas bajas,

incita y predispone al amor,

te seduce, te anima, te acompaña.


NANA DE OTOÑO

 

 

 

Duerme niño de otoño

duérmete y sueña,

mientras del olmo caen

las hojas muertas.

 

Formando remolinos

junto a tu cuna,

ocultan las violetas

que te perfuman.

 

Cierra niño los ojos

que en primavera,

los olmos se recubren

con hojas nuevas.

 

Las rojas amapolas

en los trigales,

te alegrarán los ojos

si tú los abres.

 

Verás miles de estrellas

un cielo inmenso,

y podrás niño mío

soñar despierto.


COMPAÑIA

 

 

 

Arroyo plateado, ¿por qué te alejas?

raudo, serpenteante, por la pradera;

llena de juncos, de mariposas

y de cañaverales que te dan sombra.

 

Buscas del ancho río la compañía,

mezclar con él tus aguas tan cristalinas;

pequeño arroyo claro ¿por qué no piensas?

el río grande tiene el alma muerta.

 

Murió ese día

que como tú buscaba

la compañía,

de otro gran río,

olvidando los prados

donde ha nacido.

 

Río alegre y pequeño ¿quieres ser grande?

si de los verdes prados has de olvidarte,

piensa y medita; las compañías,

son buenas si custodian un alma limpia.

 


CABALLO LIBRE

 

 

 

Galopa caballo blanco

deja en la tierra tus huellas,

goza de tu libertad,

disfrútala mientras puedas.

 

Al final del largo día

con luz de la luna llena,

búscate una yegua torda,

cortéjala con paciencia.

 

Cuida de su fina estampa,

ocúltala en la chopera,

evita que el mayoral

ponga sus ojos en ella.

 

Remonta el lecho del río

saltando las torrenteras

y en el bosque de castaños,

entrégate sin reservas.

 

Y cuando apunten las flores

allá por la primavera,

tendrá un potrillo "entrecano"

con ojos color de almendra.

 

La seguirá tembloroso

bajando por la vereda,

mientras un soplo de brisa

mueve sus crines de seda.

 

Enséñales el remanso

donde la hierba es más fresca,

el aullido de los lobos,

lo bien que huele la menta...

 

No dejes caballo blanco

que nadie les ponga riendas,

no hay vida ni libertad

en varas de una calesa.


SOLEDAD

 

 

 

Soledad... falta de amor, olvido, lejanía,

fría niebla que sube a la garganta,

muerta ilusión, fracaso, indiferencia,

punzada de dolor que llena el alma.

 

Cristal oscuro que oculta la belleza,

helado soplo de caricias negadas,

sed de amistad, palabras, confidencias,

que fomenten recuerdos, que traigan añoranzas


CONSTANCIA Y RECOMPENSA

 

 

 

Labrador, con rudas manos

aras la tierra y la siembras,

escogiendo con cuidado

los granos de sementera.

 

Mimas el profundo surco,

trazas la linde derecha,

siembras el trigo a boleo,

abonas, rezas y esperas.

 

Cuentas despacio los días

mientras los tallos verdean,

y pides al cielo lluvia

mansa para tu cosecha.

 

Allá por el mes de abril

las espigas en sus crestas,

mezcladas con amapolas

compiten con su belleza.

 

Iniciándose el verano

dorada la mies, ya seca;

empuñas brillante hoz,

siegas con mano maestra.

 

No te duele compartir

el grano que recolectas,

con gorriones y cogujas

que descarados te asedian.

 

Amontonas en dos filas

las gavillas, rubias, prietas,

recompensa merecida

fruto de sudor y tierra.

 

Cantas canciones de amor,

tonadillas, tarantelas,

cuando ya de amanecida

vas camino de la era.

 

Trotan contentas las mulas

y a rebosar las carretas,

van dejando tras de sí

de paja, dorada estela.

 


Alrededor de la parva

dando vueltas y más vueltas,

separas broza de grano

si el viento sopla y aventas.

 

Verano de San Miguel,

tiempo de saldar las deudas,

tiempo de elegir semillas,

de arar de nuevo la tierra.

 

Repite el ciclo labriego,

no lo dudes, recomienza,

que la tierra agradecida

pagará tu amor por ella.


AMOR AUSENTE

 

 

 

Llora la alondra en su rama

en noche de luna llena,

la ausencia de quien vivió

años felices con ella.

 

Quien le ayudó a construir

día tras día, sin tregua,

un blando y caliente nido

entre jaras y cantuesas.

 

Trinaron juntos a dúo

por montañas y praderas,

persiguieron mariposas,

volaron sin poner metas.

 

¡Qué poco dura lo bueno!

no hay felicidad completa,

un atardecer aciago,

cayó en la red traicionera.

 

Mira con dolor la alondra

al pájaro de alas presas,

que sintiéndose morir

brinda su canto por ella.

 

Ya no tendrá quien la peine

sus plumas pardas y negras,

quien la obsequie zarzamoras,

flores, semillas, cerezas.

 

Quien vigile en el olivo

mientras la prole alimenta,

ataques del gavilán

que en vuelo rasante acecha.

 

En su triste corazón

la alondra solo desea,

si existe un cielo de aves,

estar allí en primavera.


SUEÑOS

 

 

 

Mi casa; rodeada de sauces,

como descolgada en una ladera,

cerquita del río,

puerta siempre abierta.

 

El brocal del pozo

de encalada piedra,

ofrece al viajante

cubo de madera;

lo tallé con mimo

de la encina vieja,

que en juegos de niña

fue mi compañera.

 

Al lado del pozo

un peral con peras,