Reencuentros Virtuales Francisco Pedrero Bote
Arriadas las velas,
flojo y dislocado el timón,
rotos los aparejos y poco marinera
aún flota impávida mi barquichuela.
Conserva límpido, centelleante el fanal;
espíritu de intrépido grumete;
fuerzas ajustadas, firmes, contrastadas.
Proscrita, ay, de la mar océana,
al pairo, le corroe la quietud.
Respinga. ¡Conque no, eh,
pues a navegar por interné!
Le tienta la pantalla profunda,
laberíntico piélago ignoto,
cabo de buenas esperanzas
que se propone alcanzar y aun doblar
emulando colombinas andanzas.
¡Tierra! Gritar le ahoga, que está,
a qué taparlo, muy cascado.
Logrosán... ¡Qué le place! Su pueblo.
La emigración, ay, lo dejó en cueros.
(Quien se va, no vuelve)
¿Ha recuperado el pulso
-se pregunta-, o lo tiene plano?
Y la sangre, ¿corre fresca, ardorosa,
o gélida y viscosa?
Y el afán, ¿vibra o sestea?
¿Desarrolla y pone a punto sus potencias
o le basta con mirar a las estrellas?
Clic. Abre escotillas y bodegas;
aquí escudriña, allí fondea.
¡Bah!, borroja, follaje, poco unto.
Poco es algo, si crecedero;
mas no halla el contrapunto
de hombros hechos,
ni ideas, ni proyectos.
Moderna torre de Babel,
interné difunde, escucha, ve.
Es la era del diseño y la imagen:
mimen, adornen la nuestra,
¡Vístanla de fiesta!
Por ella nos conocen y juzgan fuera
*****
¡Esas caras!... Las identifica:
profesores y alumnos
de la Academia.
(Foto del cuarenta y tres)
¡Dios mío, cuántos muertos!
Un minuto, no más, se conmueve.
Presto aleja de sí fantasmas
y se previene
contra lo que zozobrar
le hiciere.
¿Murieron o se murieron?
-se pregunta, y no en vano-.
Morir es privilegio de bravos,
caer con denuedo
blandiendo la espada
hasta el último aliento
en el ruedo.
No así morirse,
que es entregarse;
acabar por consunción
en sala de espera;
barajar ocio y vacío
en la solanera.
¿Mentar éstos la guadaña,
tremebunda alegoría, pasmo
y escalofrío de crédulos papanatas?
Ni por ensalmo.
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¡Huf!, huele a sarcófago.
Cómo ronda esta pesada.
-¿Pero no ve que estoy ocupado?...
¡Vuelva usted mañana!
Toco madera.
Quita, quita; cierro y callo.
Verano de 2003
Francisco Pedrero Bote
pacopedrero@hotmail.com